Voy a contarles una historia personal. Esto sucedió en una reunión de finales del año pasado. Hablábamos de las manifestaciones en las calles, los paros, de la nueva alcaldesa, del trabajo del alcalde saliente, el presidente Duque, etc.

La fuerte polarización y las diferencias extremas de pensamiento nos han llevado a discutir con familiares y amigos. Encontré en mi interlocutora una persona de clara tendencia política con argumentos sólidos y sobre todo con un gran descontento con la situación mundial y local, defendiendo la protesta social y con una necesidad evidente de cambio general.

Las inquietudes que nos planteábamos esa tarde eran; ¿Cómo reducir la inequidad?, ¿cómo darle gusto a todas las personas?, ¿Por qué en el mundo existe tanta diferencia entre los mal llamados países “pobres” y los países “ricos”? ¿Cómo podemos desde la empresa privada y como personas ayudar en todos los problemas que no son solo del gobierno nacional ni del presidente de turno?

En mi caso, que soy un lector asiduo tuve la fortuna de haberme terminado recientemente el libro FactFulness – Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo y porque las cosas están mejor de lo que piensas, de Hans Rosling.  Entonces como nos enseñaron en el INALDE, empecé con los hechos.

MI primer argumento fue; Sabía que en los últimos 20 años, la proporción de la población mundial que vive en condiciones de pobreza extrema, es decir con menos de US $1,9 dólares al día se redujo del 34% en 1993 al 10,7% en 2013? Según los datos del Banco Mundial, solo en china salieron de la pobreza extrema 500 millones y el índice se redujo al 0,7%. En América Latina la proporción se redujo del 14 al 4% otros 35 millones de personas menos.

Otro dato importante es que las muertes anuales como consecuencia de desastres naturales se han disminuido el 75% a lo largo de los últimos cien años, según la Base de Datos Internacional sobre Desastres.

Cuando la discusión pasó a un plano ambiental y el daño que hacían países como china al calentamiento global mencioné; ¿Sabía que las emisiones de CO2 per cápita de Canadá siguen siendo el doble de las de China y ocho veces más que las de India?

Según el Banco Mundial, los países pobres representan el 9% de la población mundial, los de ingresos medios, el 76% y los ricos son el 16%.  ¿Entonces porque tendemos a dividir el mundo entre pobres y ricos?

Esto sucede porque utilizamos el instinto de separación; Dividir todo en dos grupos. Los países de ingresos medios y ricos representan el 91% de los habitantes del mundo, entonces dejemos de clasificar los países entre ricos y pobres.

¿Entonces cual es la razón para tanta negatividad? Preguntó. - El Instinto. respondí, déjeme explicarle con hechos. Y recité casi de memoria un parágrafo del libro.

“…la inmensa mayoría de la población mundial vive en algún lugar situado en la mitad de la escala de ingresos. Puede que no sean lo que consideramos clase media, pero no viven en condiciones de pobreza extrema. Sus niñas van al colegio, sus hijos son vacunados, viven en familias de dos hijos y quieren viajar al extranjero de vacaciones. Paso a paso, año tras año, el mundo va mejorando. No en todos los aspectos ni todos los años, sino como regla general. Aunque el mundo se enfrenta a enormes desafíos, hemos realizado avances tremendos. Ésta es la concepción del mundo basada en datos reales. Ser consciente de la realidad, puede y debe convertirse en parte de tu vida diaria.”

 

¿Entonces porque pienso que el mundo está cada vez peor?, - Supongo que no estas pensando… estás sintiendo, rematé.

Las discusiones son interesantes cuando se dan argumentos de ambas partes, pero cuando pasan al plano especulativo, la noticia falsa, el argumento sin fondo, es donde nos toca hasta el punto de tener que cerrar redes sociales (twitter en mi caso), salirnos de grupos de whatsapp y en casos extremos tener que bloquear personas que no queremos escuchar sus ideas sin argumentos.

“La pérdida de esperanza es probablemente la consecuencia más devastadora del instinto de negatividad y de la ignorancia que provoca.”

Afortunadamente esa reunión salió bien, pudimos concluir que cuando algo sale mal, no debemos buscar un culpable (Alcalde, presidente, funcionario), debemos aceptar que las cosas malas pueden suceder sin que nadie quiera que así sea. En lugar de eso, debemos dedicar energía a entender las múltiples causas que ha creado la situación.  Debemos utilizar la energía para solucionar el problema tomando medidas no impulsadas por el miedo y la urgencia, sino por datos y análisis desapasionados.  (texto en cursiva tomado del libro FactFulness).

 

Sabemos que 800 millones de personas que faltan por salir de la pobreza extrema están sufriendo ahora mismo. Sabemos también cuáles son las soluciones: paz, escolarización, asistencia sanitaria básica universal, electricidad, agua limpia, inodoros y microcréditos para que las fuerzas del mercado puedan ponerse en marcha. No se necesita innovación para poner fin a la pobreza. Se trata de recorrer el tramo final con lo que ha funcionado en todos los otros sitios. Y sabemos que, cuanto más rápido actuemos, más pequeño será el problema, puesto que mientras las personas permanezcan en la pobreza extrema, seguirán teniendo familias numerosas y su número seguirá aumentando. Cubrir rápidamente las necesidades de una vida digna de esos últimos mil millones es una prioridad clara y basada en datos reales.

 

En lo que respecta a mi, he tomado algunas decisiones que por pequeñas que parezcan pueden ayudar a aportar. Reducir a la mínima expresión el uso de redes sociales tendientes a difundir noticias falsas, mentiras, exageraciones, diferencias, inconformidad general. Dejar privado el uso de redes que muestran la vida personal que solo debería ser para quienes nos conocen de cerca. NO hacer eco de los numerales o HashTags (#HT) donde se incentiva la división de pensamiento, entro otras actividades.

En conclusión, los hechos dicen que el mundo en términos generales está mejor que antes, nos falta mucho trabajo a todos, pero desde la empresa privada debemos generar nuevas oportunidades que creen empleo, pagar salarios y precios justos. Mantengámonos informados, revisemos los hechos. Evitemos discusiones familiares basadas en cadenas de Whatsapp y concentrémonos en las cifras para sacar conclusiones y actuar.

Un mensaje final; “Solo son útiles los datos relevantes y exactos. Cuidado con los adivinos. Insistir en los escenarios probables. Indaga sobre los efectos secundarios y las consecuencias”.

  • Si quieres conocer más datos mundiales técnicamente soportados de una manera muy gráfica visita www.gapminder.org